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jueves, febrero 12, 2009

Nuevas perspectivas sobre el trastorno bipolar en niños

Nuevas perspectivas sobre el trastorno bipolar en niños
Un artículo publicado recientemente informa que se ha notado un incremento del diagnóstico del trastorno bipolar en jóvenes durante la pasada década, incidiendo en los siguientes puntos:
• ¿Encontraban los profesionales más dificultades en diagnosticar el trastorno bipolar en el pasado?
• ¿Se diagnostica en exceso en la actualidad?
• ¿Se están presentando más que antes trastornos de comportamiento en niños?
No está claro qué es lo que está ocasionando este incremento, pero la evidencia actual sugiere una combinación de cada uno de éstos y posiblemente otros factores. Los comentarios siguientes están dirigidos a argumentar los hallazgos de este artículo dentro del contexto amplio de lo que sabemos sobre el diagnóstico y el tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes.
Es importante notar que los descubrimientos del artículo se basan en datos suministrados anualmente por el National Center for Health Statistics. Comprende un formulario de una página con un ejemplo representativo de la práctica de doctores en consulta privada para describir ciertas características de la visita de cada paciente, incluyendo niños y adultos, en periodos de una semana. Ni el servicio ni el artículo proporciona información sobre:
• Frecuencia del trastorno bipolar (prevalencia) dentro de la comunidad
• Tasa anual de nuevos casos (incidencia).
• Trabajadores en salud mental como: psicólogos, trabajadores sociales y en salud mental.
• Psiquiatras especializados (como militares desplazados para ayuda de la población residentes en países con conflictos bélicos); o
• Servicios donde las personas afectadas de trastorno bipolar pueden recibir terapias dirigidas a paliar su trastorno de algún modo como centros y hospitales.
El informe indicaba el número de visitas oficiales en lugar del número de pacientes a nivel individual, por lo que algunas personas pudieron haber sido contadas más de una vez. Debido a que el informe solo se realizó durante una semana, no fue posible estudiar la duración y el progreso de los tratamientos. Además, no fue posible añadir información sobre las dosis de algunos medicamentos.
Por último, si bien un incremento de 40 veces más parece amplio, el tipo base (25 diagnósticos de trastorno bipolar por 100.000 personas) sugiere que el diagnóstico se empleó muy raramente en el período 1994-1995. La reciente de 1003 diagnósticos es, en efecto, mucho mayor que la tasa de 1994-1995, pero todavía muy por debajo de la tasa de trastorno bipolar para adultos (1.679 diagnósticos por 100.000 personas).
¿Cómo diagnostican los psiquiatras el trastorno bipolar en niños? La edición actual del “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV)” relaciona unos criterios para definirlo. Estos criterios se basan en la forma en que aparece en los adultos y no ha cambiado durante la pasada década. Las investigaciones indican que existen niños cuyos síntomas se asemejan claramente a estos criterios, así como un mayor grupo de niños que muestran algunos pero no todos los síntomas. Es en este último grupo, mostrando excesiva irritabilidad e impulsividad, donde existe el desacuerdo sobre si son síntomas de trastorno bipolar u otro espectro amplio de trastornos de la personalidad. Tales perturbaciones pueden haber sido diagnosticadas como otros trastornos o quizá no llamaron la atención del psiquiatra hace una década.
Otros trastornos asociados pueden hacer que el diagnóstico sea más difícil de definir Hasta el 60% de los niños diagnosticados con trastorno bipolar, en la mayoría de los estudios, padecen también un trastorno de hiperactividad con déficit de atención, habiéndose incrementado las preguntas sobre si el criterio de diagnóstico es lo suficientemente específico como para distinguir los síntomas del trastorno bipolar de otros relacionados con trastornos en niños.
Recientes investigaciones han demostrado que muchos de los trastornos mentales en los adultos empiezan en la niñez. El NIMH (National Institute of Mental Health) que financia el Systematic Treatment Enhancement Program for Bipolar Disorder (STEP-BD) halló que el 65% de los adultos con trastorno bipolar describen el comienzo de los síntomas antes de los 19 años añadiendo que el trastorno quizá no fue lo suficientemente reconocido en el pasado. Todavía no esta claro, sin embargo, que todos los niños diagnosticados en el presente con dicho trastorno vayan a más al llegar a adulto.
Un estudio actual del NIMH siguió un grupo de niños y adolescentes diagnosticados del trastorno para determinar el curso de los síntomas a través del tiempo. En ésta y otras investigaciones, para los que era requisito imprescindible padecer trastorno bipolar, solo una pequeña parte de los niños participantes coincidían con los criterios para el trastorno. Parece, por tanto, que muchos de los niños y adolescentes de la comunidad diagnosticada no tienen la misma enfermedad que los adultos con el trastorno. En este sentido, el diagnóstico puede ser sobre o infravalorado en niños. Ello no quiere decir que esos niños y sus familias no estén pasando una gran aflicción, por supuesto. Quizá no todos padecen un trastorno bipolar pero parece que los profesionales están informando sobre un incremento real en el número de niños y adolescentes que presentan problemas de comportamiento severos, incluyendo irritabilidad, agresión y temperamentos erráticos.
NIMH está comprometido en pruebas biológicas que pueden ayudar a validar el diagnóstico de trastorno bipolar en niños. Los avances en investigación muestran que los estudios realizados con electroencefalogramas e imágenes de resonancias magnéticas del cerebro pueden revelar diferencias entre el trastorno bipolar y los síndromes de comportamiento relacionados, lo que origina algunos de los mismos síntomas en niños que causa el trastorno bipolar. Además, estudios recientes han identificado nuevos genes candidatos de poder incrementar el riesgo para adultos con trastorno bipolar. Los investigadores también hallaron que los padres con niños diagnosticados con trastorno bipolar parecen padecer ellos mismos el trastorno, comparado con los padres de niños con irritabilidad grave pero sin el clásico episodio de trastorno bipolar. Ello sugiere que la genética podría ser de ayuda para certificar el diagnóstico bipolar en niños.

Independientemente del diagnóstico, el informe Archives también describe una amplia prescripción de medicamentos no aprobados por la FDA para los niños con diagnóstico de trastorno bipolar. Actualmente, no existen antidepresivos aprobados por la FDA para el tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes.
Es necesaria una investigación más amplia para determinar la seguridad y efectividad de las muchas medicaciones que en la actualidad se utilizan para tratar el trastorno bipolar en jóvenes, así como para identificar otro tipo de tratamientos apropiados. Algunas pruebas clínicas financiadas por el NIMH para tratar de lograr este objetivo, incluido el estudio sobre el tratamiento de la Manía en edades tempranas, con la participación de niños (de edades entre 6-15 años) con ese problema, comparan la eficacia de tres medicamentos comúnmente utilizados para tratar el trastorno bipolar en adultos. Otro estudio se centra en los adolescentes (entre edades comprendidas entre 13-17 años) con diagnóstico de trastorno bipolar para examinar la Eficacia de la terapia centrada en la família (FFT) en relación con el tratamiento y con la medicación. Otra prometedora área de estudio se encuentra en el diagnóstico precoz y las intervenciones para niños en riesgo de desarrollar el trastorno bipolar a causa de un historial familiar que así lo aconseje.
El aparente uso inapropiado del diagnóstico del trastorno bipolar y las preguntas acerca de la seguridad y efectividad de las medicaciones que se prescriben a los jóvenes aumentan interpretando la preocupación real existente. Ésta necesita equilibrarse reconociendo que la enfermedad psiquiátrica puede originar síntomas en ocasiones discapacitantes durante un periodo crítico de desarrollo físico y cognitivo, con efectos potenciales a largo plazo para el futuro del niño.
Los padres y los médicos preocupados por el riesgo del tratamiento han de considerar también los riesgos de no tratar a niños que puedan tener conductas impulsivas y ponerse en peligro a sí mismos o a otras personas, así como hacer que sea difícil o imposible para el niño funcionar normalmente en casa, en la escuela o con sus compañeros. Los niños que actualmente están en tratamiento no deben suspender el medicamento sin consultar antes con su médico.
La información sobre las tendencias actuales en salud mental puede ayudar a resaltar áreas específicas para investigaciones y evaluar logros futuros. Por supuesto, se necesitan más estudios para determinar los mejores métodos para definir, diagnosticar, tratar y quizá algún día incluso prevenir la escala de trastornos del carácter que afecten a niños y a adolescentes.
Al abarcar una amplia gama de investigaciones rigurosas en este ámbito, en NIMH trata de asegurar que las preocupaciones sobre un exceso o falta de diagnóstico de menores se pueda resolver con métodos adecuados de diagnóstico válidos y seguros, para alcanzar tratamientos eficaces.
Traducido del inglés del National Institute of Mental Health

martes, enero 27, 2009

Depresión y dieta

Existe una creciente evidencia de que la dieta juega un papel muy importante en problemas de salud mental específicos como: hiperactividad y falta de atención, depresión, esquizofrenia y Alzheimer.

La presencia de depresiones en la población mundial ha aumentado significativamente en las últimas décadas, acompañado de una disminución en las edades en que suelen hacer su aparición, pudiendo contabilizarse más casos en niños, adolescentes y jóvenes adultos.

La incidencia en esquizofrenia es similar en todo el mundo aunque con diferencias entre países. Esto implica que los factores ambientales pueden jugar algún papel determinante en cuanto a la duración y gravedad de los síntomas, siendo la dieta uno de los puntos que actualmente está atrayendo el interés científico

En los últimos cincuenta años, la enfermedad del Alzheimer ha adquirido un carácter más común y se cree que ello es el resultado de una combinación de factores, como la edad de la población, así como genéticos y ambientales. La evidencia del aumento epidemiológico sugiere que la dieta puede ser uno de esos factores ambientales con informes relevantes que asocian el Alzheimer con una alta consumición de grasas saturadas y un bajo porcentaje de vitaminas y minerales.

Los servicios que se encargan de una buena salud mental y que dirigen sus esfuerzos hacia una dieta y nutrición adecuadas informan que se consiguen resultados altamente prometedores particularmente entre aquellos pacientes que experimentan trastornos de hiperactividad y falta de atención y depresión. Sin embargo, no existe todavía investigación y fundamentos suficiente probados para llegar a conclusiones firmes en este sentido.

Algunos alimentos dañan al cerebro mediante la afluencia de toxinas y oxidantes
que pueden perjudicar a sus células, si bien, por otra parte, existen muchos más
nutrientes que pueden mejorar el estado de ánimo y el funcionamiento mental.

Mediante una dieta que aporte las cantidades adecuadas de carbohidratos, grasas esenciales, aminoácidos, vitaminas y minerales, así como agua puede conseguirse un equilibrio del estado de ánimo.

Asimismo, las investigaciones indican que una aportación nutricional adecuada, facilita el éxito académico. A este respecto, un buen número de estudios informan que la ingestión de un buen desayuno por parte de los niños es esencial para mejorar su actividad durante un largo día académico.

Las dietas complementadas con vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales en jóvenes con problemas han reportado resultados significativos por lo que respecta a reducciones de comportamientos antisociales y depresivos.
• Traducido de Mental Health Fundation

viernes, noviembre 21, 2008

Las roturas sentimentaless son malas para la salud

Un estudio indica que las roturas sentimentales pueden añadir literalmente dolor y humillación a la pérdida, incrementando drásticamente el riesgo de depresión.
En este gran estudio para dictaminar el papel que los eventos estresantes juegan en el desencadenante de la depresión, ansiedad o una combinación de ambos, los investigadores indican que el riesgo de depresión es doble cuando un episodio de humillación se complica junto a una grave pérdida.
"Por ejemplo, si su matrimonio se rompe, es una pérdida y, por tanto, es razonable que se experimenten sentimientos de pena, incluyendo tristeza y pérdida de apetito”, dice el investigador Dr. Kenneth S Kendler, profesor de psiquiatría en la Universidad de Virginia.
"Si su matrimonio se rompe y su marido se traslada a una casa unas puertas más allá con una mujer mucho más joven que usted, y presume de su nueva compañera con amigos y familia—es una pena combinada con humillación. La mayoría de los casos de roturas románticas llevan asociadas ambas".
Utilizando una escala de cinco puntos, los investigadores relacionan el impacto de varios acontecimientos de vida estresantes basados en entrevistas a un grupo de 7.322 hombres y mujeres divididos en cuatro categorías:
• Humillación (tales como roturas por infidelidad)
• Engaño (un acontecimiento que hace que la persona se siente atrapado en una situación estresante)
• Pérdida (muerte de un ser querido)
• Peligro (miedo de que un acontecimiento traumático va a ocurrir)
El estudio demostró que el riesgo de depresión o ansiedad/depresión era significativamente alto en los meses en los que se soportaron grandes cantidades de pérdida y humillación, especialmente cuando se involucraba en una rotura sentimental.
Por ejemplo, el riesgo de depresión en un mes en el que tuvo lugar una rotura iniciada por la otra persona u originada por una infidelidad o violencia fue de alrededor del 20% en comparación con un 10% de riesgo de depresión en el mes en el que un ser querido murió, sin ocurrir humillación alguna.
“El amor puede hacer nuestra vida maravillosa, pero también nos la puede hundir” dice Kendler.
Otros hallazgos del estudio incluyen: Un episodio de ansiedad parece más propenso a producirse durante el mes siguiente al que se han producido grandes episodios de pérdidas y peligro. El engaño, en contraste, origina depresión y ansiedad dentro del mes en el que se desencadenaron los acontecimientos. Sin embargo, y a pesar de que los efectos de pérdida y humillación incrementan el riesgo de depresión en el mismo mes del suceso, el impacto de peligro en desencadenar una enfermedad mental se prolonga en el tiempo.
Archives of General Psychiatry
American Journal of Public Health

viernes, octubre 31, 2008

Depresión en personas mayores

A medida que vamos cumpliendo años se cree que es normal o se espera de alguna forma que la persona se vuelva más y más depresiva. ¡Pero eso no es cierto!
La depresión no forma parte de la edad y los estudios muestran que la mayoría de las personas mayores están más o menos de acuerdo con sus vidas, a pesar de requerir más cuidados en cuanto a su físico. No obstante, cuando las personas adultas de avanzada edad tienen depresión, ésta puede pasar por alto debido a que lo demuestran de una forma distinta, con síntomas menos obvios y menos inclinados a experimentar o reconocer sentimientos de tristeza o pena.
Además, pueden padecer más enfermedades como cardíacas, apoplejía o cáncer que pueden causar síntomas depresivos o tomar medicaciones con efectos colaterales que contribuyan a la depresión. Algunos pueden experimentar lo que los médicos suelen llamar depresión vascular, denominada también depresión arteriosclerótica o depresión isquémica subcortical.
La depresión vascular puede resultar cuando los vasos sanguíneos se convierten en menos flexibles y endurecen con el tiempo, constriñéndose. Ese endurecimiento de los vasos evita el flujo normal de la sangre hacia los órganos del cuerpo, incluido el cerebro, con el riesgo de una enfermedad cardiovascular o un ataque de apoplejía.
Aunque la mayoría asume que el mayor promedio de suicidios se da entre la gente joven, éste se da con más frecuencia entre los mayores de 85 años. Muchos tienen una enfermedad depresiva que los médicos no han podido detectar, aunque a menudo se visiten con meses antes de llevar a cabo estos suicidios.
El conjunto de las personas mayores experimentan una sustancial mejoría con antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Las investigaciones en este campo han demostrado que la medicación por sí sola no es tan efectiva como una combinación de tratamientos reduciendo el promedio de recurrencias depresivas en este sector de individuos.
La psicoterapia puede ser efectiva para periodos prolongados de falta de depresión, especialmente para adultos con depresión menor y es particularmente útil para aquellos que no pueden o desean tomar medicación antidepresiva.
• National Institute of Mental Health