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martes, mayo 15, 2007

La depresión en la niñez

Se empezó a reconocer sólo hace dos décadas. El niño deprimido puede estar malhumorado, sentirse incomprendido, meterse en problemas en el colegio, simular estar enfermo, ser muy travieso, agresivo, etc. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a otra, es a veces difícil de establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está padeciendo una depresión.
Los padres deben estar muy atentos a los cambios de comportamientos marcados, y a los comentarios de sus maestros sobre alteraciones de su conducta habitual.
En los casos en que esto suceda, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado por un psiquiatra infantil.
De ser necesario un tratamiento, el médico puede recomendar psicoterapia, generalmente realizada por un psicólogo.

jueves, abril 19, 2007

Tratamiento natural de la depresión

La depresión es un trastorno caracterizado por un estado de ánimo triste o abatido de una gran intensidad durante un periodo de tiempo considerable sin una justificación aparente.
SÍNTOMAS
-Psicológicos: Son aquellos que afectan a ámbitos relacionados con los trastornos de la afectividad (tristeza, ansiedad, ganas de llorar, poca autoestima, desilusión), los trastornos de comportamiento (falta de interés por la vida, pérdida del apetito, aislamiento social) y los trastornos de pensamiento (pensamiento persistente negativo y obsesivo, sentimiento de culpabilidad, incapacidad de concentración, pesimismo, ideas de suicidio o automutilación).
-Físicos: Son aquellos que tienen un origen psicosomático, es decir que aunque tengan una sintomatología física, son el resultado de causas emocionales. Entre ellos podríamos mencionar los siguientes: dolores indeterminados y transitorios, dolor de estómago, acidez, dolor de cabeza, problemas en el habla, diarrea, mareo, problemas de erección y falta de apetito sexual, sensación de ahogo, plapitaciones, hipertensión, etc.
Todos estos síntomas pueden ser constantes, manteniéndose de igual modo durante todos los días del enfermo (depresión unipolar) o cíclicos, alternando periodos de una euforia desmedida con otros en los que destacarían los síntomas vistos anteriormente (depresión bipolar). Es una enfermedad muy habitual que afecta sobre un 3 a un 4 % de la población, siendo más habitual entre las mujeres. Suele iniciarse a partir de los 40 años.
CAUSAS
-Físicas. Son aquellas producidas por algún trastorno orgánico relacionado con el sistema nervioso, que merman la capacidad comunicativa de los neurotransmisores. (Depresión endógena)
-Ambientales: Son aquellas producidas por alguna causa externa, relacionada con situaciones traumáticas personales adversas (párdida de un familiar, experiencia negativa, pérdida del trabajo, problemas de relación, desengaños amorosos, etc.) (Depresión reactiva)
-Químicos: La ingestión de algunos productos químicos, como fármacos o drogas, puede incrementar el riesgo de depresión.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la depresión, en sus fases profundas, requiere un enfoque plural en el que el paciente necesita una atención por parte de los facultativos.
En la depresión profunda y media, un tratamiento farmacológico, especialmente hasta que este consiga la recuperación, se hace necesario. Un tratamiento psicoterapéutico durante esta época resulta muy útil.
Una vez superada la crisis, necesitará adoptar un cambio de mentalidad en la que el enfermo busque una mayor relación con los que le rodean y que le ayudarán a no recaer. Durante esta época resulta muy interesante cambiar los hábitos de vida, intentando buscar una manera de vivir "más natural". La sustitución de una dieta animal por otra vegetal, rica en minerales y vitaminas; la realización de actividades al aire libre, en contacto con la naturaleza; la adopción de algún hobby social o algún entretenimiento que llene el vacío anímico; el ejercicio físico, el contacto con el sol, etc. ayudan a superar la enfermedad y evitar las recaídas.
El tratamiento natural de la depresión supone la utilización de una serie de recursos naturales que pueden ayudar a prevenirla o a mejorar sus síntomas y suponen una alternativa natural a los fármacos antidepresivos.

lunes, marzo 26, 2007

Antes que medicarse, un/a psicólogo/a

Las distintas variedades de trastornos depresivos que existen suponen gran sufrimiento para el que lo padece y son el trastorno psicológico más frecuente en la clínica actual. Algunas personas recurren a la medicación pura y dura, cosa que no es desdeñable pero se necesita algo más. Muchos demandan ayuda complementaria al tratamiento farmacológico; otras buscan una asistencia exclusivamente de tipo psicológico. Ambas opciones son positivas.
Existe una amplia variedad de tratamientos psicológicos. Se consideran más eficaces la terapia de conducta, la terapia cognitiva y la terapia interpersonal. Las tres tienen la ventaja de contar con un programa estructurado en sesiones y de disponer de un manual de aplicación; y han demostrado eficacia como mínimo igual a la medicación antidepresiva, tanto en la prevención de recaídas como de recurrencias.
Últimamente se observa un incremento de demanda por separaciones de pareja, y entre los jóvenes, inducida por el abuso de sustancias. La ventaja que ofrece la terapia psicológica es que se lleva a cabo en el contexto psicosocial y considera la relación interpersonal como elemento esencial del tratamiento. El hecho de que la depresión sea un trastorno del estado de ánimo del que no se conoce ningún marcador biológico, y propiciado por diferentes eventos vitales, hace pensar que pueda ser más un asunto de la biografía que de la biología. Y en la sociedad actual vivimos en la «época de la depresión», con lo que ello implica.

miércoles, marzo 14, 2007

Vivir entre dos polos

El trastorno bipolar es una de las enfermedades anímicas más complejas y de mayor incidencia en la actualidad. Sus raíces son hereditarias y debidas al entorno ambiental.
Según los expertos, la enfermedad suele aparecer entre los 15 y 18 años, siendo su tratamiento largo y delicado. El trastorno es conocido como crisis maníaco-depresiva. El paciente oscila entre fases de enorme euforia y alegría desbordante, hasta estados de depresión y tristeza angustiosa. Esta es la principal característica de la enfermedad, puesto que el afectado atraviesa por una dicotomía absoluta.
El diagnóstico es muy importante y ha de consistir en terapias adecuadas y fármacos. Estos últimos pueden dejar efectos secundarios, dada la ambivalencia anímica de los afectados. Así, viven los dos extremos de un estado anímico, lo que los psiquiatras denominan una "dinocrisis". En la fase de euforia, el paciente ve el mundo maravilloso. En esta etapa, pueden llegar a cometer algunos dislates, como consumir alcohol y drogas y gastar fuertes sumas de dinero. En la fase depresiva, la angustia es intensa, se pierde el interés por la vida, la tristeza es tal que no se quieren levantar de la cama o salir de la casa, se obsesionan con la muerte y aparece el riesgo del suicidio. Se entra en un círculo vicioso muy complicado, con problemas hacia las personas del entorno. Esta alteración "cíclica bipolar" se presenta periódicamente en coincidencia con estaciones meteorológicas, traumas y sucesos familiares o laborales.
En opinión de psiquiatras y psicólogos, se calcula que de cada mil personas, entre diez o quince padecen este trastorno. La posibilidad de que los hijos lo padezcan está entre un 20 y 30%.
Los médicos deben realizar un diagnóstico muy esmerado, pues el paciente tiene la tentación de engañarle o solapar sus síntomas. En muchas ocasiones, se niegan a tomar la medicación prescrita y pueden caer en consumo de estupefacientes y drogas.